L  a  G r a n  E n c i c l o p e d i a   I l u s t r a d a  d e l   P r o y e c t o  S a l ó n  H o g a r

 

Cambios en el Tiempo

Durante millones de años, el planeta ha sufrido modificaciones y esto ha ocurrido desde mucho antes de la aparición del hombre. Aunque en el pasado no fue tan así, ya que el ser humano fue un simple receptor de las alteraciones, debiéndose adecuar a ellas.

En la actualidad, el panorama es distinto, ya que el cambio que, es causado por el impacto de las diferentes actividades humanas, ocurre más rápidamente.

La obtención de algunos recursos necesarios para la subsistencia de la población humana se logra gracias a una serie de actividades como la agricultura, la ganadería y la pesca. Estas, que, generalmente, interaccionan entre sí, son componentes primarios del cambio global que provoca modificaciones ambientales como el cambio climático.

Al respecto, debemos señalar que cambio global no es lo mismo que cambio climático. Este último es una de las consecuencias del primer fenómeno.

Otro aspecto de la influencia de las actividades humanas en la vida del planeta está referido a las tensiones que afectan a un gran número de especies vivientes y que tienen que ver con las graves alteraciones en la composición de los ecosistemas terrestres y acuáticos, llegando, en algunos casos, a provocar su extinción. Entre las causas relacionadas con el hombre y que llevan a la extinción de especies están la alteración de hábitat, la caza y pesca indiscriminadas y la introducción de especies invasoras.

Además, el cambio global -debido a la velocidad con que ocurre la fragmentación de los ecosistemas- provoca que las posibles adaptaciones de las especies a las transformaciones ambientales, como por ejemplo la climática, sean mucho más difíciles en el futuro

El clima de la Tierra ha cambiado varias veces a lo largo de su historia y va a seguir variando. Estos cambios son debidos a manifestaciones naturales internas como la deriva continental, la composición atmosférica, las corrientes oceánicas, el campo magnético terrestre, entre otras, o manifestaciones naturales externas como las variaciones solares (cambios en el flujo de radiación solar o en las emisiones del viento solar), las orbitales o por impacto de meteoritos. A este fenómeno se le denomina variabilidad natural del clima.

En la actualidad, la superficie del planeta, producto de la alteración del balance de la radiación solar, está en una fase de calentamiento que podría llegar a modificar de forma importante el clima.

En este proceso, el hombre está ejerciendo un impacto directo sobre el calentamiento del planeta y por ello se le conoce como cambio climático antropogénico.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, su sigla en inglés), que fue creado en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), señaló que los últimos 10 años han sido los más calurosos desde que se llevan registros y en el futuro serán aún más calientes si no se hace nada al respecto.

Además, se prevé que la temperatura global media subirá a lo largo del siglo XXI entre 1,4 y 5,8ºC como consecuencia de las actividades humanas. Este aumento es muy peligroso, especialmente para la salud del hombre, ya que, por ejemplo, podrán resurgir masivos brotes de enfermedades infecciosas (como la malaria y el dengue) y estas podrían llegar a matar a miles de personas. El resurgimiento de las enfermedades infecciosas se debería a que el aumento en la temperatura llevaría consigo inviernos más cálidos en muchos lugares, lo que ampliaría el área de acción de dichos trastornos más allá de las regiones en las que son endémicas y los habitantes tienen cierta inmunidad.

Causas y consecuencias del cambio climático

El proceso de degradación del planeta se da por tres procesos fundamentales: la emisión de gases de efecto invernadero (la causa principal), la lluvia ácida y el debilitamiento de la capa de ozono.

Estos procesos, por separado o juntos, están afectando a animales (incluido el hombre) y a las plantas y a los biomas en los que se desarrollan. A continuación, veremos algunas consecuencias problemáticas relacionadas con el cambio climático:

- Ecosistemas acuáticos: el calentamiento de los océanos podría alterar la zona de desarrollo de los arrecifes de corales.
- Desiertos: por el aumento de la temperatura, los desiertos se harán cada vez más cálidos y menos húmedos, produciendo aun mayor escasez de agua, por ejemplo en zonas del Medio Oriente y en África.
- Casquetes polares y otros: la mitad de ellos podría derretirse, poniendo en peligro ciudades costeras y regiones que están situadas en los valles.
- Costas: grandes superficies costeras desaparecerían producto de inundaciones, las cuales se generarían porque el nivel del mar ascendería entre 0,5 a 2 metros.
- Tierras agrícolas: las altas temperaturas y la escasez de agua afectarían los cultivos de cereales. Estos últimos son especialmente importantes, porque son la principal fuente alimenticia del mundo.
- Salud humana: por vía directa, por ejemplo, producto del calor y del aumento de la contaminación podrían aumentar las enfermedades respiratorias, las cardiovasculares y el estrés.
También muchas personas podrían sufrir daños físicos causados por eventos extremos como inundaciones, huracanes, etc. Además, indirectamente, producto de sequías y cambio climático que causan condiciones favorables, aparecerían focos infecciosos (virus, bacterias o parásitos) y sus agentes transmisores, llamados vectores (como los insectos).

Con el paso de los años, las consecuencias del cambio climático son cada vez más importantes. Es por ello que en varios países se ha tomado conciencia y aumentado la dedicación a buscar maneras de detener este fenómeno.

Entre las medidas oficiales más importantes están los acuerdos de protección del medioambiente de Kyoto y Montreal.

El primero, que fue aprobado en septiembre de 1997, se acordó reducir o no subir (en el caso de los países desarrollados y principales contaminantes) las emisiones de gases invernadero. En esa ocasión, la Unión Europea se comprometió a bajar sus emisiones totales en un 8%; Estados Unidos, un 7%, y Japón y Canadá un 6%.

Luego, cuando este protocolo entró en vigencia (16 de febrero de 2005), los 128 países comprometidos se dieron un plazo hasta el año 2012 para reducir estos gases, sobre todo el más dañino, el CO2. En este caso, las actividades que sobrepasan los límites de emisión de CO2 son las industriales y las de producción energética en las centrales térmicas y, por lo tanto, al llevar a cabo los acuerdos de Kyoto estas serían las más afectadas con el consiguiente efecto económico para los países.

Es por lo anterior, que Estados Unidos no firmó el acuerdo, argumentando que tendría un fuerte impacto en su economía. Por ello, ahora este país está liderando una negociación con India, China, Corea del Sur y Australia para establecer un acuerdo alternativo. Las razones para promover nuevos acuerdos no solo tienen que ver que los recortes propuestos afecten la economía, sino también porque se plantea que no se habrían logrado las respuestas esperadas en cuanto a bajar los índices.

Esta nueva propuesta, que se llamaría Asociación de Asia y Pacífico por un Desarrollo y un Clima Limpio, se enfocaría en que los países más industrializados apoyarían a los en desarrollo para aplicar tecnologías que permitan la reducción de las emisiones de CO2.

También, se propone cambiar la obligatoriedad del recorte de emisiones por algo más voluntario.

Por su parte, el protocolo de Montreal (16 de septiembre de 1987) es un acuerdo internacional diseñado para proteger la capa de ozono, controlando la producción de sustancias consideradas responsables de su daño. En este protocolo, 155 países, divididos en distintas categorías según el consumo de CFCs y halones per cápita, se comprometieron a bajar o eliminar su producción y consumo en aerosoles, equipos de aire acondicionado, etc.

También este acuerdo establece los plazos y los niveles de producción y consumo de CFCs que dañan la capa de ozono:

- Los países desarrollados deben dejar de producir sustancias que dañan la capa de ozono.
- Los países que tienen bajo consumo de CFCs y halones no podrán incrementarlo y deberán cesarlo en el año 2010.
- Estas sustancias (CFCs) podrán ser utilizadas solo con fines esenciales, para los cuales no debe haber sustitutos en el mercado.

Acuerdo de Río

Este acuerdo, que fue firmado por 154 países en Río de Janeiro, Brasil, en 1992, contempló la necesidad de frenar el cambio climático, reduciendo las emisiones de gases invernadero. Esto significaba bajar la cantidad de combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón) utilizados para la producción de energía eléctrica y proteger los bosques (ellos atrapan y transforman CO2). Además, se pidió buscar otras alternativas energéticas (como energía solar, energía del viento, del agua o de las olas del mar).

También esta convención acordó promover el estudio y la investigación científica, descubrir nuevas formas para acabar con el efecto invernadero, plantear la necesidad de intercambiar tecnologías e ideas entre los países, incentivar ayuda mutua y proteger áreas en el mundo que son más delicadas a los cambios en el clima (islas, montañas, ríos).

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