L  a  G r a n  E n c i c l o p e d i a   I l u s t r a d a  d e l   P r o y e c t o  S a l ó n  H o g a r


¿Qué es el acento diacrítico?

Observa la siguiente situación:

Juan: Este auto me gustaría tener.
Pedro: A mi me gustaría éste.

Como te habrás dado cuenta la palabra “este” aparece con y sin acento gráfico.
Esto nos demuestra la importancia que tiene la acentuación para diferenciar las funciones gramaticales que pueden cumplir palabras similares dentro de la oración.

Acento diacrítico

Es la tilde que se pone a algunas palabras para distinguirlas de otras de igual forma, pero de diferente significado.

De este modo llevan acento diacrítico:


 - Los pronombres demostrativos éste, ése, aquél, etc., para distinguirlos de adjetivos demostrativos, este, ese, aquel.

- Los pronombres que, quien, cual y los adverbios como, cuando, donde, cuanto, se acentúan cuando son interrogativos o exclamativos.

- Las palabras homófonas o sea de igual sonido. Se marca el acento en la que tenga acento tónico más fuerte.

Él (pronombre personal) para distinguirlo de el (artículo).

Ejemplos
Él me visitó.
El lápiz es rojo.

, (pronombres personales) para distinguirlos de mi, tu (adjetivos posesivos).

Ejemplo

¡Ese pastel era para mí, pero te lo comiste tú!   
¡No es mi pastel, ni es tu comida!  

Más (adverbio de cantidad), para distinguirlo de mas (conjunción).

Ejemplo
Iré más tarde.
Iría, mas no puedo.

(forma verbal de ser y saber) para distinguirlo de se (pronombre reflejo).

Ejemplo
Sé que me quieres, mamá.
Se calmó al ver a su madre.

(forma verbal de dar) para distinguirlo de de (preposición).

Ejemplo
Dé su amor sin medida.
Venía de un lugar lejano.

(pronombre y adverbio de afirmación) para distinguirlo de si (conjunción condicional).

Ejemplo
Sí lo compre hoy.
Lo tiene para sí.
Si vienes me quedo.

Sólo adverbio de modo para distinguirlo de solo (sustantivo y adjetivo).

Ejemplo
Salgo sólo los lunes.
Salgo a caminar solo.

 

El acento diacrítico o tilde diacrítica  sirve para dar a una letra o a una palabra algún valor distintivo.

«Se llama tilde diacrítica al acento gráfico que permite distinguir palabras con idéntica forma, es decir, escritas con las mismas letras, pero que pertenecen a categorías gramaticales diferentes.

En general, llevan tilde diacrítica las formas tónicas (esto es, las que se pronuncian con acento prosódico o de intensidad) y no la llevan las formas átonas (esto es, las que carecen de acento prosódico o de intensidad dentro de la cadena hablada).

Existen, no obstante, algunas excepciones, como es el caso de los nombres de las letras te y de y los de las notas musicales mi y si que, siendo palabras tónicas, no llevan tilde (al igual que sus respectivos homófonos átonos: la preposición de, el pronombre personal te, el adjetivo posesivo mi y la conjunción si); o la palabra más, que aunque tiende a pronunciarse átona cuando se usa con valor de adición o suma (dos más dos son cuatro) se escribe con tilde.

En otras ocasiones, la tilde diacrítica tiene como función evitar posibles anfibologías, esto es, dobles sentidos, como en el caso de los demostrativos este, ese y aquel o de la palabra solo.

Salvo en estos dos últimos casos, la tilde diacrítica no distingue parejas de palabras de igual forma y que siempre son tónicas, como di del verbo decir y di del verbo dar, fue y fui del verbo ir y fue y fui del verbo ser, ve del verbo ver y ve del verbo ir, vino del verbo venir y vino sustantivo, etc.»

Las palabras monosílabas no se acentúan. Sin embargo, hay palabras monosílabas que tienen la misma forma, pero representan dos clases distintas de palabras con una función gramatical distinta, es decir, pertenecen a categorías gramaticales distintas y, por tanto, no significan lo mismo. Por esta razón, es necesario acentuarlas o utilizar el acento diacrítico o tilde, con el propósito de diferenciarlas.

Para poner el acento diacrítico no es suficiente que las dos palabras se escriban o pronuncien de igual manera. Tienen que pertenecer a una clase gramatical distinta, tener una función gramatical distinta y, en general, ser tónicas. Y esta diferente función gramatical es lo decisivo para la aplicación de la regla del acento diacrítico.

Por ejemplo: de es preposición, y es forma verbal del verbo dar; se es pronombre reflexivo o impersonal, y es forma verbal tanto del verbo saber como del verbo ser; más es adverbio, y mas es conjunción adversativa.

Por tanto, si dos palabras que se escriben o pronuncian de igual manera pertenecen a la misma clase de palabras, es decir, tienen la misma función gramatical, por ejemplo ambas son verbos y ambas son tónicas, no hay que diferenciarlas con el acento diacrítico.

Es el caso de ve que puede significar ver o ir, pero en ambos casos es un verbo en modo imperativo. Por tanto no lleva acento diacrítico en ningún caso por pertenecer las dos palabras a la misma categoría gramatical y ser tónicas. En la pronunciación se diferencian en que la vocal e de ve en el sentido de ir es más abierta.

Las palabras monosílabas no llevan acento escrito (tilde), excepto aquellas que por desempeñar más de una función dentro de la oración necesitan el acento diacrítico para diferenciar unas de otras.

No llevan acento: fue, don, tren, tez, cual, dio, fe, bien, fui, pues, vio, sed, ya, cien, fin, luz, pan, pie, flan, dos, Juan, mar, soy, tres, res, etc.

Pero llevan acento diacrítico las siguientes palabras para diferenciar su función gramatical. Muchos de los usos de la tilde diacrítica en español afectan a palabras de una sola sílaba:

 

 

Con tilde o acento diacrítico

 

Sin tilde o acento diacrítico

aun

adverbio (con el significado de hasta,

también, inclusive o siquiera, con negación): y aun tiene la vergüenza de pedirme dinero

en locución conjuntiva: aun cuando

aún

adverbio de tiempo sustituible por todavía:

este modelo está aún de moda / aún tenemos que pagar esta cuenta / aún no lo sé

de

preposición: un reloj de oro

letra de: llevaba bordada una de en la blusa

del verbo dar: el coche no se lo vendo aunque me dé el doble de lo que me costó / dé recuerdos a su mujer de mi parte

el

artículo: el cartero ya ha venido

él

pronombre personal: él dice que no viene a la fiesta

mas

conjunción adversativa: lo sabía, más no nos quiso decir nada

más

adverbio: yo gano más que tú

conjunción: tres más tres son seis

sustantivo (signo matemático): en esta suma falta el más

mi

adjetivo posesivo: esta es mi mujer

nota musical mi: sinfonía en mi menor

pronombre personal o reflexivo: a mí me gusta mucho / me prometí a mí mismo cambiar de vida

o

conjunción disyuntiva: no sé cuál comprar si este o aquel

ó

30 ó 40 / 400 ó 500 / 50 ó 100

(para diferenciar la conjunción del cero)

se

pronombre: se levanta temprano / se habla español / se venden revistas

del verbo ser o saber: sé bueno y no des la lata / yo sé que eres un buen chico

si

conjunción condicional: si llueve no salimos / dime si vais a salir / ¡si será tonto!  

nota musical si: sonata en si menor

adverbio de afirmación: ¡sí quiero!

pronombre reflexivo: vive encerrado en sí

sustantivo: tardó mucho en dar el sí

solo

adjetivo calificativo: duerme solo toda la noche

sólo

adverbio de modo, sustituible por solamente, únicamente: duerme sólo durante el día

te

pronombre: te lo agradezco

letra te: esto no parece una te

el nombre se escribe con dos tes

sustantivo (bebida):

¿quieres tomarte un té?

me tomé dos tés

tu

adjetivo: dame tu dirección

pronombre: tú me entiendes

 

dé / deme / dele / denos

 

Antigua normativa:

La Real Academia Española RAE en Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1973, § 1.8.3H,2°:

«El acento ortográfico de las formas verbales con pronombres personales enclíticos: Las formas verbales monosilábicas y las formas agudas, seguidas de un solo enclítico, se atienen en el uso ortográfico de la tilde al mismo régimen que cuando se emplean solas:

da-le, fui-me, decid-me, reír-se, oír-lo; dé-le (del verbo dar), salí-me, partió-se

Si una forma verbal monosilábica o aguda se agrupa con dos enclíticos, la vocal prosódicamente acentuada del verbo se escribe siempre con tilde, aunque no lo requiera cuando se emplea sola: dá-se-lo, dí-me-lo, decíd-nos-lo. Todas las formaciones se convierten en supuestas palabras esdrújulas.

Si una forma verbal llana o esdrújula se agrupa con uno o más enclíticos, la vocal prosódicamente acentuada del verbo lleva siempre tilde, lo exija o no cuando se emplea sin enclíticos:

hablába-se, mirándo-os, quisiéra-lo

Pero decía-me, oía-lo, veía-la, decía-me-lo (de acuerdo con las formas verbales empleadas solas: decía, oía, veía). Todas las formaciones son aquí esdrújulas o sobresdrújulas.

Cuando alguna de estas formaciones se sustantiva, se emplea tilde si la voz resultante es esdrújula, aunque el verbo no la lleve fuera del compuesto:

pésame, pésete.

Inversamente, deja de emplearse tilde si el sustantivo tiene acentuación llana, aunque la lleve la forma verbal cuando se emplea fuera del compuesto:

acabose, cargareme, detende.»

Nueva normativa a partir de 1999:

Las normas anteriores quedan modificadas por la Real Academia Española en la Ortografía de la lengua española. Edición revisada por las Academias de la Lengua Española. Madrid: Espasa Calpe, 1999, § 4.7.3:

«Acentuación de las formas verbales con pronombres enclíticos: Las formas verbales con pronombres enclíticos llevan tilde o no de acuerdo con las normas generales de acentuación. Ejemplos:

cayose, pidiole, estate

(casi todos de palabras llanas terminadas en vocal);

mírame, dámelo, antójasele, habiéndosenos

(casos de palabras esdrújulas y sobresdrújulas).

Las palabras de este tipo que ya no funcionan como verbos, así como las compuestas por verbo más pronombre enclítico más complemento, siguen también, en cuanto al uso de la tilde, las normas generales: Ejemplos:

acabose, sabelotodo, metomentodo

En la nueva Ortografía se establece que todas las formas verbales con pronombres enclíticos se acentúen de acuerdo con las normas generales de acentuación. Ejemplos: cayose, estate, deme no llevan tilde por ser palabras llanas terminadas en vocal; mírame, dámelo, habiéndosenos llevan tilde por ser palabras esdrújulas y sobresdrújulas.

También las formas voseantes del imperativo de segunda persona del singular, tanto si llevan pronombre enclítico como si no lo llevan, siguen siempre las reglas de la acentuación. Así, cuando se usan sin enclítico, llevan tilde por ser palabras agudas terminadas en vocal: comé, decí, mirá cuando van seguidas de un enclítico, pierden la tilde porque se convierten en palabras llanas terminadas en vocal o en -s: sentate, contame, visitanos, buscalos; y si van seguidas de más de un enclítico, llevan tilde por tratarse de palabras esdrújulas: decímelo, ponételo.

 

aún / aun

 

«Este adverbio oscila en su pronunciación entre el hiato [a - ún] y el diptongo [aun], dependiendo de diferentes factores: su valor semántico, su situación dentro del enunciado, la mayor o menor rapidez o énfasis con que se emite, el origen geográfico del hablante (en algunos países de América se articula siempre con hiato, independientemente de su significado y posición dentro del enunciado), etc. Dado que no es posible, por tanto, establecer una correspondencia unívoca entre los usos de esta palabra y sus formas monosílaba (con diptongo) o bisílaba (con hiato), es preferible considerarla un caso más de tilde diacrítica.

a) La palabra aún lleva tilde cuando puede sustituirse por todavía (tanto con significado temporal como con valor ponderativo o intensivo) sin alterar el sentido de la frase: Aún la espera; Este modelo tiene aún más potencia; Tiene una biblioteca de más de cinco mil volúmenes y aún se queja de tener pocos libros; Aún si se notara en los resultados..., pero no creo que mejore.

b) Cuando se utiliza con el mismo significado de hasta, también, incluso (o siquiera, con la negación ni), se escribe sin tilde: Aprobaron todos, aun los que no estudian nunca; Puedes quejarte y aun negarte a venir, pero al final iremos; Ni aun de lejos se parece a su hermano. Cuando la palabra aun tiene sentido concesivo, tanto en la locución conjuntiva aun cuando, como si va seguida de un adverbio o de un gerundio, se escribe también sin tilde: Aun cuando no lo pidas, te lo darán; Me esmeraré, pero aun así, él no quedará satisfecho; Me referiré, aun brevemente, a su obra divulgativa; Aun conociendo sus limitaciones, decidió intentarlo.» [RAE: Diccionario de dudas / Avance.] 

Resumiendo:

La palabra aún llevará tilde cuando se utiliza con el significado de ‘todavía’:

Aún es joven.

No ha llegado aún.

En cambio, cuando equivale a hasta, también, incluso (o siquiera, con negaión), se escribirá sin tilde:

Aun los sordos habrán de oírme.

Todos los socios, aun los más conservadores, votaron a favor.

Ni aun él lo sabía.

Cuando aun forma parte de una locución conjuntiva aun cuando, se escribe sin tilde:

Aun cuando lo pidiera, no le harían caso.

 

sólo y solo

 

La palabra solo puede funcionar como adjetivo o como adverbio:

Desayuna siempre solo. [solo = 'sin compañía']

Solo vamos a desayunar café con leche. [solo = 'solamente']

Solo desayuna un café con leche. [solo = 'solamente']

Desayuna un café solo. [solo = 'sin leche']

"Cuando quien escribe perciba el riesgo de ambigüedad, llevará acento ortográfico en su uso adverbial" (RAE 1999: § 4.6.4).

«La palabra solo puede ser un adjetivo:

No me gusta el café solo;

Vive él solo en esa gran mansión;

o un adverbio:

Solo nos llovió dos días;

Contesta solo sí o no.

Se trata de una palabra llana terminada en vocal, por lo que, según las reglas generales de acentuación, no debe llevar tilde. Ahora bien, cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, de modo que el sentido sea ambiguo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial:

Estaré solo un mes

(al no llevar tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘en soledad, sin compañía’);

Estaré sólo un mes

(al llevar tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente’).»

[RAE: Diccionario de dudas / Avance.] 

Pasaré solo este verano aquí. [solo = 'en soledad, sin compañía']

Pasaré sólo este verano aquí. [solo = 'solamente, únicamente']

 

 La tilde diacrítica en los demostrativos

 

Los demostrativos éste, ése, aquél, según las normas de ortografía anteriores a la reforma de 1999, llevaban acento diacrítico cuando se empleaban como pronombres, y no lo llevaban en función de adjetivos, es decir, cuando acompañaban a un sustantivo. Se exceptúa siempre el demostrativo neutro esto, eso, aquello que no acompaña nunca a un sustantivo por no existir sustantivos neutros en español.

Pero según las nuevas normas académicas (1999) se puede prescindir de la tilde en los pronombres demostrativos cuando de ello no resulte anfibología, es decir, cuando no haya ambigüedad de sentido. "Solamente cuando se utilicen como pronombres y exista riesgo de ambigüedad se acentuarán para evitarla". Parecería que es difícil que se presente este caso, ya que el demostrativo como adjetivo va siempre acompañando al sustantivo, mientras que como pronombre va solo. Pero la RAE pone un ejemplo de posible ambigüedad:

Dijo que ésta mañana vendrá. [ésta = esta mujer]

Dijo que esta mañana vendrá. [esta = esta mañana]

«Con tilde, ésta es el sujeto de la proposición subordinada; sin tilde, esta determina al nombre mañana.» (RAE 1999: 49)

«Los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, pueden ser pronombres (cuando ejercen funciones propias del sustantivo): Eligió este; Ese ganará; Quiero dos de aquellas; o adjetivos (cuando acompañan al sustantivo): Esas actitudes nos preocupan; El perro este siempre está estorbando.

Sea cual sea la función que desempeñan, los demostrativos siempre son tónicos y, al ser palabras llanas terminadas en vocal (los singulares) o en -s (los plurales), se escriben sin tilde, según establecen las reglas generales de acentuación.

Solamente cuando en una oración exista riesgo de ambigüedad porque el demostrativo pueda interpretarse en una u otra de las funciones antes señaladas, el demostrativo llevará obligatoriamente tilde en su uso pronominal. Así, en una oración como la del ejemplo siguiente, únicamente la presencia o ausencia de la tilde en el demostrativo permite interpretar correctamente el enunciado: ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración); ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros).

Las formas neutras de los demostrativos, es decir, las palabras esto, eso y aquello, que son siempre pronombres, se escriben sin tilde: Eso no es cierto; No entiendo esto.»

[RAE: Diccionario de dudas / Avance.]

 

 La tilde diacrítica en los interrogativos y exclamativos

 

Todas las partículas interrogativas y exclamativas, tanto directas como indirectas, llevan acento diacrítico para diferenciarlas del relativo y de la conjunción que:

¿Qué te ha dicho?

Que fuera a verle mañana.

Quien diga una cosa así, miente.

¿Quién se atreve a decir una cosa así?

¡Qué ciudad más bonita!

Le preguntó qué clase de marisco le gustaba.

«Las palabras adónde, cómo, cuál/es, cuán, cuándo, cuánto/a/os/as, dónde, qué y quién/es, que tienen valor interrogativo o exclamativo, son tónicas y llevan tilde diacrítica.

Los interrogativos y exclamativos introducen enunciados interrogativos y exclamativos: ¿Adónde vamos?; ¡Cómo te has puesto!; ¿Cuál es el suyo?; ¡Cuán hermoso es!; ¿Cuándo tienes que volver?; ¿Cuántos años tiene?; ¿Dónde ocurrió?; ¡Qué suerte ha tenido!; ¿De quién ha sido la idea?

También introducen oraciones interrogativas o exclamativas indirectas: Pregúntales dónde está el ayuntamiento; Ya sé cuándo vendrá; No tenían qué comer; Estaba seguro de quién iba a ganar; Imagínate cómo habrá crecido que no lo reconocí; Verá usted qué frío hace dentro.

Además, pueden funcionar como sustantivos: Se propuso averiguar el cómo, el cuándo y el dónde de aquellos sucesos. (adónde, cómo, cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué, quién).

Cuando estas palabras son átonas, (salvo cual, que es tónico cuando va precedido de artículo) funcionan como relativos o como conjunciones y se escriben sin tilde: El lugar adonde vamos te gustará; Quien mal anda, mal acaba; El que lo sepa que lo diga. (adonde, como, cual, cuando, cuanto, donde, que, quien).» [RAE: Diccionario de dudas / Avance.]

 

 conque <> con que <> con qué

 

«Conque es una conjunción que anuncia una consecuencia natural de lo que acaba de decirse:

Está de muy mal humor, conque trátale con cuidado.

También se emplea introduciendo una frase interrogativa con la que se echa en cara al interlocutor una afirmación o promesa incumplida:

¿Conque iba a venir a las seis?

Esta conjunción en todos los casos se pronuncia átona y ha de escribirse en una sola palabra.

No debe confundirse esta conjunción con la suma – también átona – de la preposicón con y el relativo que:

Estos son los medios con que cuento.

Esta suma, con que (escrita en dos palabras), equivale a ’con el cual’, ’con la cual’, ’con lo cual’, ’con los cuales’ o ’con las cuales’.

Tampoco debe confundirse la conjunción consecutiva conque con la preposición con precediendo a una proposición introducida por la conjunción que:

Con que fuera como la otra hermana, nos conformaríamos.

(nos conformaríamos con el hecho de que fuera ...’).

Ni la conjunción conque ni la suma de con + que (ambas átonas) han de confundirse con la suma de la preposición con y el interrogativo qué (tónico):

¿Con qué medios cuentas?; Dime con qué medios cuentas

[Seco, Manuel: Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1998, p. 128-129]

Otro ejemplo:

Tras decidir irse a casa dos días después de dar a luz, se encontró al día siguiente con que el hospital Valle Hebrón había dado su hija en adopción.

 

 porque <> por qué <> por que <> el porqué <> los porqués

«La conjunción causar porque, átona, compuesta por la preposicón por y la conjunción que, se escribe siempre como una sola palabra:

Voy, no porque me llamen, sino porque quiero.

La misma conjunción puede expresar finalidad:

Entró de puntillas porque no le oyesen. ('para que no le oyesen')

La Academia da como válida también la grafía en dos palabras:

Hice cuanto pude por que no llegara este caso;

pero este uso no es corriente.

Debe evitarse la confusión entre la conjunción porque y el relativo con preposición por que, equivalente a 'por el cual, por la cual, por los cuales, por las cuales':

Estas son las razones por que no quiero ir.

Igualmente es preciso no confundir porque (conjunción) y por que (pronombre relativo) con por qué (pronombre o adjetivo interrogativo) y porqué (nombre masculino). Aparte del sentido, la diferencia más patente está en que en los dos últimos es tónico el elemento que (por ello se escribe con tilde), lo cual no ocurre en los primeros.

Porqué.

No debe confundirse por qué - pronombre o adjetivo interrogativo precedido de la preposición por - con porqué - nombre masculino que significa 'causa' -.

Ejemplos del pronombre y adjetivo:

¿Por qué no contestas?

¿Por qué razón no contestas?

No sabemos por qué no contestas.

Ejemplo del nombre:

No sabemos el porqué de tu silencio.

Advertencia: en el caso del pronombre, la proposición interrogativa por qué no contestas puede ir precedida del artículo el:

No sabemos el por qué no contestas.

Se escribe por qué, separado, pues el artículo realza el carácter sustantivo de toda la proposición que sigue. No puede confundirse con

No sabemos el porqué de tu silencio, o el porqué de que no contestes.

Aquí se ve claramente que el porqué es un nombre que podría ser reemplazado perfectamente por otros nombres sinónimos, como la causa o el motivo.»

[Seco, Manuel: Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1998, p. 348]

Otro ejemplo:

Rezo porque su matrimonio no fracase, porque no sabe por qué se casó con ella. El porqué lo sabrá su psicoanalista, y él cuando se divorcie.

 

 sino <> si no <> el sino

 

«La conjunción adversativa sino (que se pronuncia átona) se emplea cuando, negada una cosa, se afirma a continuación otra que ocupa su lugar:

No lo hizo él, sino ella.

No es bondadoso, sino tonto.

Cuando la conjunción se enuncia en medio de dos oraciones con verbo explícito, toma normalmente la forma sino que:

No le pegó, sino que le insultó.

Son raros los ejemplos como este, sin que:

El tiempo no existe, sino es la conciencia del pasado.

E inversamente, es extraño para los españoles el empleo de sino que entre elementos que no son oraciones, uso que, sin embargo, se da en América (al menos en Chile):

Los fletes ya no se hacían por tren, como antes, sino que por camión, por carretera.

Ya no será Mademoiselle, sino que la señora de Sordo.

A veces se usa sino que con sentido restrictivo (como pero):

Él es bueno, sino que a veces los hombres más buenos tienen que hacer cosas que parecen malos.

No solo... sino...

Estos elementos se anteponen a enunciados sintácticamente equivalentes (dos oraciones, dos nombres, dos adjetivos, etc.) para indicar la suma o acumulación del uno al otro. El segundo elemento va frecuentemente acompañado de también o de otro adverbio equivalente a este:

No solo vinieron sus padres, sino (o sino también) sus tíos y sus abuelos.

Conviene que la mujer permanezca abacia, carente de voz y voto en la vida pública, no solo porque la política sea actividad esencialmente varonil, sino porque la influencia política de la mujer convertiría muy en breve el gobierno de los viejos en gobierno de las viejas. (Machado, Mairena, 191)

Cuando los unidos son oraciones, el segundo elemento copulativo es sino que (o sino que también):

No solo vinieron, sino que les trajeron mucos regalos.

Los insectos, por el hecho de ser insectos, no solo quedan al margen de nuestra inteligencia, sino que quedan también al margen de nuestra idiotez. (Camba, Ciudad, 70).

En todas estas construcciones, puede aparecer, como variante, solamente en lugar de solo.

No debe confundirse sino, conjunción adversativa, con si no, conjunción condicional seguida de negación. Sino es palabra átona - la pronunciación /sinó/ es errónea -; si no tiene tónico el segundo elemento. Véase la diferencia en estos ejemplos:

No come, sino trabaja.

('en lugar de comer, tabaja')

No come si no trabaja.

('no come en el caso de que no trabaje').

¿Qué podía hacer, sino resignarse? equivale a 'no podía hacer más que resignarse'. En este caso se emplea sino. Pero, si el segundo miembro de la frase es una oración (verbo en forma personal), la construcción es si (conjunción condicional) + no (adverbio de negación), y por tanto son dos palabras separadas:

¿Qué podía hacer, si no era resignarse?»

[Seco, Manuel: Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1998, p. 414]

Otros ejemplos:

Voy, no porque me llamen, sino porque quiero.

No lo hizo Juan, sino Pedro.

No quiero que venga, sino, al contrario, que no vuelva por aquí.

No sentí alegría ninguna por él, sino, antes bien, pesadumbre.

Nadie lo sabe sino Antonio.

No te pido sino que me oigas con paciencia.

No solo por entendido, sino también por afable, modesto y virtuoso, merece ser muy estimado.

-Do you speak english?
-YES, I DO.
-Si no, nos necesitas.
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Don Álvaro o la fuerza del sino. (obra del Duque de Rivas)

[El sino: Fuerza desconocida que, según algunos, obra irresistiblemente sobre los dioses, los hombres y los sucesos. Encadenamiento fatal de los sucesos.]

 

La forma verbal ve

 

La forma ve, imperativo de ir, lleva acento solamente cuando forma parte de una palabra esdrújula, como es el caso del impertivo con dos pronombres clíticos:

Eso vételo quitando de la cabeza.

¿No lo creías? Pues vételo creyendo.

Vételo pensando.

Si no tienes tabaco, vételo a comprar a la tienda de la esquina.

Véteme de aquí que estás estorbando.

«Evítese el vulgarismo ves, por ve, para la persona "tú" del imperativo.» (M. Seco)

«Como se sabe, la segunda persona del singular del imperativo del verbo ir es ve. Pues bien, algunos hablantes, sin duda por analogía con la forma del presente de indicativo vas, dicen *ves: *ves a tu casa y tráeme el libro (por ve a tu casa y tráeme el libro).» (Gómez Tórrego 1991)

«Hay que evitar las formas *ves, *oyes y *veis como imperativas; las formas correctas son ve, oye e id. En el caso de *ves pueden influir la desinencia -s de "vas", y la forma "ves" del verbo ver; y en el caso de *oyes, la segunda persona del presente de indicativo "oyes".» (Gómez Tórrego 1991)

 

 Bibliografía y fuentes

  • Real Academia Española (RAE): Ortografía de la lengua española. Edición revisada por las Academias de la Lengua Española. Madrid: Espasa Calpe, 1999.

  • Real Academia Española (RAE): Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana, 2005.

  • La versión de la Nueva Ortografía de la Academia (1999) en formato PDF (visualizable solo si se tiene instalado el programa gratuito Adobe Reader) se puede descargar en la siguiente dirección de Internet:  http://www.rae.es/ (Ortografía).

 

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