La unidad
El último principio del arte es la unidad, una calidad de integridad que
se logra con el uso efectivo de los elementos y los principios del arte.
Para crear la unidad, el artista arregla las partes de una obra para que
se relacionen entre sí y con la obra entera. Por ejemplo, un ceramista
ajusta las decoraciones en un plato hondo para que complementen la
forma, el tamaño y el propósito del plato. Otra manera de crear la
unidad es con la simplicidad. Al limitar el número de variaciones de un
elemento, un diseño parece más unificado. La repetición de objetos y
elementos es otra manera eficaz de crear la unidad. Para una obra en la
cual hay muchos objetos diferentes, se puede usar los mismos elementos
para representar los objetos. Para crear la unidad, los arquitectos
repiten los materiales y las texturas de los alrededores de sus
edificios. La proximidad es otra manera de unificar las formas de una
obra. Al limitar el espacio negativo entre objetos disimilares, y al
agregar un área de espacio negativo alrededor de un grupo de objetos, un
artista puede sugerir la coherencia. Los artistas deben contrapesar la
variedad y el énfasis con la armonía y la unidad. Al no hacerlo, los
principios de arte pueden destruir la unidad de una obra.
VARIEDAD
El contraste y
la variedad son importantes en el arte. Si hay demasiado de lo mismo en
una obra de arte, esta puede aburrir al espectador. Al igual que puede
llegar a aburrirnos el ver la misma cosa día tras día en nuestras vidas,
una obra de arte compuesta de los mismos colores y figuras llega a ser
monótona. La variedad es el principio del arte que trata de las
diferencias. Cuando observamos una obra cada uno de los elementos y los principios
deben estar presentes en cantidades semejantes de esta forma se logra
tener una obra visualmente atractiva. Todos los elementos
circulan en la obra de tal manera que ninguno obtiene un lugar
preponderante Veamos algunos ejercicios donde los principios de unidad
y variedad se pueden ver reflejados.
