L  a  G r a n  E n c i c l o p e d i a   I l u s t r a d a  d e l   P r o y e c t o  S a l ó n  H o g a r

 

Taller de Lectura

 

EL PARQUE DE LAS CIENCIAS DE BAYAMÓN

El Parque de las Ciencias de Bayamón es una facilidad recreacional y educativa orientada a fomentar la unión familiar mediante la educación y la sana recreación. Ha sido designado con el nombre del ex gobernador de Puerto Rico Don Luis Antonio Ferré. Esta localizado en un predio de 42 acres en el corazón de Bayamón accesible por carreteras principales.

Cuenta con muy variadas atracciones de entre las que se destaca un observatorio natural localizado a una altura de 285 pies sobre el nivel del mar. Este parque cuenta con un zoológico y con un lago artificial. De la misma forma cuenta con dos hermosos salones para actividades: el Salón 2000 y el salón La Cima.

En el Parque Luis A. Ferre la Educación juega un papel principal. Es por ello que el público puede disfrutar de una serie de museos en los que se tratan temas sobre Arqueología, Transportación, Trenes, Arte, Energía Eléctrica, Salud, Astronomía y las Ciencias Físicas y Naturales.
 

Cuando nos invitaron a visitar el Parque de las Ciencias le dije a mi amiga Lourdes que no tenía muchos deseos de ir. Pensaba que no me iba a divertir mucho allí. Pero ella insistió en que fuera a aquella jira de la escuela. Como iba sin muchas ganas, hasta el viaje en guagua me pareció larguísimo.

Muchas escuelas habían tenido la misma idea ese día porque había niños por todas partes. La fila para comprar el boleto de entrada no tenía fin, pero todos estaban muy entusiasmados.

Lo primero que vimos fueron los cohetes espaciales que usaron los astronautas para circunvalar la tierra, luego un charco de agua donde muchos niños jugaban con barquitos de control remoto. Los barquitos chocaban y se volcaban con frecuencia. Me reí mucho porque algunos niños pequeños no sabían enderezarlos. Unos niños entraron a un museo y salieron con miedo: hablaban de unos grandes animales con cuernos muy largos; aunque no eran animales vivos, a ellos les parecía que los miraban con ojos de fuego.

Lourdes se empeñó en que viésemos los carros antiguos. Eran bonitos, pero lo más interesante era el museo del espacio: allí había cohetes, astronautas y hasta el planeta Tierra. Nos tomamos unas fotos cerca de los astronautas. ¡Parecía que estábamos todos en el espacio!

En el Parque tenían también un pequeño zoológico con leones, monos y hasta un hipopótamo. De verdad me asusté cuando uno de los empleados entró en la jaula del león para darle la comida; pensé que se lo iba a comer a él. Pero no, se trataban como si fueran amigos.

Lo más divertido de todo fueron los botecitos; Lourdes y yo nos montamos en uno. Primero te ponen unos chalecos salvavidas de color anaranjado para que no te pase nada si te caes al agua; después ya puedes guiarlo y chocar con los demás. ¡Buenísimo!

Ya casi a la hora de irnos nos dieron un viaje en un trencito que recorría todo el Parque. ¡Había tantas cosas sobre los animales y el espacio que nos rodea! Aprendimos muchísimo. Mientras volvíamos a casa pensé también en cuánto me había divertido.

Esa misma tarde le conté todo a mi hermano Andrés, y durante la comida se lo volví a contar a todos. Tenía ganas de compartir esa experiencia con el grupo.

 

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